El niño que no quería cambiar de peinado

crianza integral isabel parra Dec 01, 2021

Martha Isabel Parra

Tiempo aproximado de lectura: 9 minutos

Un día recibí la llamada de una mamá con la siguiente petición: Me contaron que usted es psicóloga y necesito que le ayude a mi hijo porque es muy malcriado. Le pedí que me explicara qué había pasado.

“Tiene tan solo 7 años y ya nos demandó a la policía y todo porque lo llevé a la peluquería, ¿puede usted creerlo? ¿Qué esperaré de él cuando sea adolescente? Ya no sé qué hacer con él. Estoy desesperada”.

La sentí muy angustiada. Le dije que la entendía y que me encantaría ayudarle, así que programamos una sesión familiar.

Cuando llegó el niño, se notaba que estaba disgustado y ella distanciada de él. Me acerqué a él y le pregunté si quería conocer el salón de juegos. Levantó su carita y me dijo que sí animado. Me presenté y le pregunté si sabía por qué estaba aquí.

“Todo lo que quiero es tener mi pelo como yo quiera. La última vez que mi mamá me llevó obligado a cortar mi pelo no me gustó. Además se rieron de mí en la escuela y no quiero repetir eso”.  ¿Cómo reaccionaste?, le pregunté yo. “Pues como un niño lloré y me enojé”. ¿Cómo reaccionó tu mamá?, le pregunté esta vez. “Mi mamá me dijo gritando que si no me dejaba cortar mi pelo me molería a golpes, ¡entonces yo salí corriendo y llamé a la policía porque no me voy a dejar pegar de nadie!”.

Al escuchar esto pude ver en sus ojitos la impotencia de un niño que necesitaba algo y no fue escuchado y al escuchar a su mamá también vi en ella la impotencia de una madre que no entendía cómo hacerlo sin entrar en luchas de poder recordando como a ella la castigaban de niña para obligarla a obedecer.

¿Cuántas veces un pequeño problema se nos vuelve un conflicto en familia? Desgastamos nuestra energía en culpar al otro y no nos detenemos a ver el fondo del problema.

¿Cómo en estas circunstancias de conflicto podemos ver de una manera más amplia, completa y a la vez simple, entendible y al alcance de todos?

Estas preguntas me llevaron a indagar una manera más completa de abordar las diferentes situaciones y dolores de cabeza que viven nuestras familias y encontré en el marco integral desarrollado por Ken Wilber una herramienta que integraba de una manera armoniosa diferentes herramientas y conocimientos para intervenir un fenómeno.  Es por esto que hoy quiero compartirte 4 miradas para abordar un conflicto en familia de manera integral y te invito a reflexionar sobre cómo te sientes con cada una de ellas:

La primera mirada se centra en el SER : ¿qué detona en mí ciertos comportamientos de mis hijos? ¿Qué necesito sanar? ¿Qué me motiva a ser mejor padre/madre/cuidador?

La segunda mirada se centra en el HACER: ¿qué hace mi hijx? ¿Qué necesidades hay de fondo en estos comportamientos? ¿Qué herramientas necesito para regular mis emociones y acompañar a mi hijx a regular las suyas?

La tercera mirada se centra en el CONVIVIR: ¿qué vínculo tenemos en familia? ¿Propiciamos un refugio seguro? ¿Qué propósito tenemos al estar juntos? ¿Qué valores debemos fortalecer?

La cuarta mirada se centra en el PARTICIPAR: ¿qué hijos queremos dar a la vida? ¿Cómo

 aportamos en nuestra familia a un contexto social más humano y armonioso?

Si lo ponemos en práctica en el caso del niño que no quería cambiar su peinado lo veríamos así:

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