Energía de Voluntad: El arte del Desarrollo Integral

josé najar Sep 30, 2021

José Najar

Cuando se habla de voluntad, generalmente se piensa en la energía que una persona despliega para lograr resultados satisfactorios y esta comúnmente se identifica como “fuerza de voluntad”. Sin embargo, desde esta concepción, esta fuerza es por lo general motivada por impulsos originados en el ego, teniendo como consecuencia la inhibición del despliegue del pleno potencial del ser humano. Paradójicamente, esta “fuerza de voluntad” trunca nuestra evolución y nos impide avanzar más allá de la identificación mental. Esto desafortunadamente, es lo que ha limitado la percepción de nosotros mismos, del mundo y de la vida en general. 

La actual concepción de voluntad surge del paradigma mecanicista donde al universo se le concibe como un gran reloj funcionando con extremada precisión y al ser humano como una compleja y sofisticada máquina operando y degradándose continuamente. La afirmación que este paradigma hace del mundo y del ser humano es que está compuesto de objetos separados desconectados unos de otros y que interactúan exclusivamente para satisfacer necesidades permanentes de sobrevivencia. 

Este paradigma obsoleto impone creencias limitantes donde, por un lado, nuestra forma de concebir el mundo nos coloca en una postura de dominadores y depredadores donde al otro por lo general se le percibe como extraño y hasta como potencial enemigo condicionándonos a relacionarnos desde la desconfianza. Nuestras experiencias vitales se ven sumamente reducidas afectando negativamente a nuestra psique individual y colectiva induciéndonos a competir más que a colaborar; a ganar, vencer e inmunizarnos al sufrimiento del otro en lugar de vivir la compasión; a inclinarnos hacia el conflicto en vez de hacia la cooperación. 

El efecto inevitable de este paradigma en la concepción del desarrollo humano es que, al momento de consolidar la idea limitada del yo en la adultez temprana, esta idea se mantenga por el resto de la vida creyendo que el desarrollo ha llegado a su fin; y desde esta concepción, lo que hemos creído es que el propósito del resto de la existencia es satisfacer necesidades de sobrevivencia y de aquellas que refuercen la idea construida del yo. No es de extrañar por lo tanto que, desde la adultez, el desarrollo sea entendido como la adquisición de habilidades y conocimientos que lleven al individuo a ser funcional en el mundo de acuerdo con pautas establecidas.

Esta es precisamente la razón por la cual la Voluntad es entendida como “fuerza de voluntad”, creencia que surge de la percepción de carencia e insatisfacción permanente y nos impulsa no solo a satisfacer necesidades básicas sino también a utilizar esta fuerza para imponer. Es esta concepción errónea de la voluntad lo que da origen a la violencia en el mundo.

Desde la identificación con el ego se ha sustentado la creencia de que la voluntad es personal y que, para demostrar ser alguien, hay que desarrollarla y hacerla fuerte.

Si por voluntad no es lo que has creído, ¿qué es entonces eso que te ha hecho accionar hacia lo que en el fondo añoras y desconoces?

Hagamos un ejercicio. Permítete evocar aquello que las preguntas que leerás enseguida te invitarán a hacer. No es para que hagas un ejercicio mental de análisis, simplemente déjate sentir e intuye lo que evoca. Tampoco recurras a tus referencias mentales para responder a estas preguntas, ya que solo te invitan a hacer contacto con el instante del ahora, del presente sin que tengas que describir o conceptualizar algo. 

¿Por qué sucede lo que sucede?

¿Para qué haces lo que haces con lo que sucede?

¿Qué impulso o energía te trajo aquí hoy a leer estas líneas?

Hay algo en común en lo que estas preguntas puedan sugerir: un flujo, un impulso, una energía en movimiento en la que también tú estás inmerso. ¿La reconoces? 

Para un barquero es difícil reconocerla si insiste en llegar a una orilla remando, sabiendo que ahí recibirá aplausos o aquello que piensa que lo completa. Sería más fácil reconocerla si en vez de imponer su fuerza para remar, la usa para sostener el timón y desplegar la vela para que las corrientes y el viento lo lleven a orillas nuevas por explorar. 

La Energía de Voluntad es energía que se despliega como impulso evolutivo y se despliega cuando no te resistes a ello.

Energía de Voluntad es…

  • El impulso evolutivo que transforma una semilla en una flor
  • La que mantiene girando la tierra alrededor del sol
  • La que mantiene al universo en expansión
  • La que hace que un bebé se convierta en adulto
  • La que mueve las mareas
  • La que hace que tome consciencia de que soy más que mi historia personal, más que mi cuerpo físico, más que mi mente, más que mis emociones

La influencia del modelo mecanicista dominó a la ciencia hasta el siglo XX cuando distintas áreas del conocimiento empezaron a revelar realidades más amplias y profundas: la física cuántica revela la dimensión ignorada de la realidad en sus componentes más pequeños del universo y sus implicaciones en la vida cotidiana; y la psicología revela la dimensión transpersonal del desarrollo humano que está más allá de la identidad centrada en la mente limitada. 

Desde esta nueva perspectiva del desarrollo humano, la concepción de voluntad adquiere su real dimensión dando así mayores posibilidades a que el individuo no solo sepa que al llegar a la adultez el desarrollo no termina, sino que se abre a la posibilidad de participar de forma más consciente en el despliegue de la Energía de Voluntad, la que lo guía no solo a desplegar su pleno potencial, sino además al reconocimiento de su verdadera esencia, su verdadera identidad. 

Todo comienza y termina con esta pregunta, la que te invito a “dejártela puesta” y reconocer la dirección a la que apunta:

"¿Qué soy yo?"

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