El miedo en los tiempos del COVID

Sep 30, 2021

Oscar Camargo

Quisiera hablarles del miedo y para ello reflexionar sobre qué es lo que realmente a la mayoría de la gente le aterra cuando siente miedo. Cuando lo pensamos, el miedo que sentimos realmente refleja algo mucho más profundo. Refleja nuestra ansiedad frente a la muerte, a enfrentar ese momento de una muerte corporal.

Déjame explicarte lo que quiero decir. Cuando alguien siente temor frente a hacer su declaración de impuestos o a tener una relación satisfactoria con otra persona o a cualquier otro evento que genere ansiedad o temor, en realidad lo que siente es miedo a la muerte de su cuerpo físico. ¿Por qué? Porque en realidad las personas, ya bien sea de una manera consciente o inconscientemente, se dan cuenta de que la permanencia física en este plano es temporal y finita. El tiempo avanza, se está acabando y sólo tenemos una cierta cantidad de tiempo durante la cual necesitamos obtener todas las cosas de nuestra lista de deseos y hacer aquello que siempre hemos deseado. La mayoría de estos pensamientos son reflejo de nuestra identidad propia que busca identificarse con nuestra fisiología, nuestra anatomía, nuestros pensamientos; o sea, con la parte física de lo que soy. 

¿Pero quién soy realmente? ¿Quién es realmente esta persona que está hablando en este diálogo interno o haciendo todas estas suposiciones sutiles, aquel que está teniendo estos pensamientos? ¿Somos acaso solamente un cuerpo que envejece con el paso del tiempo? No tiene mucho sentido pensar que solamente somos un cuerpo que cambia constantemente y aun así sentimos que somos profundamente la misma persona a nivel interior. ¿Cómo puede ser? 

La ciencia nos dice que dentro de nosotros no hay una sola célula hoy en nuestro cuerpo que haya estado ahí por más de ocho años. Podríamos concluir que morimos diariamente y que al hacerlo nuestras células se regeneran constantemente. Así que, ¿dónde está almacenada la información de lo que tú eres si las células murieron y fueron reemplazadas? 

Los científicos hablan de consciencia como aquella construcción que gobierna la química corporal. Cada pensamiento que tienes cambia constantemente la composición química de tu cuerpo, por lo que el cuerpo es concebido y construido por la consciencia. Su composición química se construye de esa manera. Esta composición química es lo que la mente está tratando de imprimir y ser. Si quieres saber cómo era tu mente de ayer entonces mira el cuerpo de hoy, porque el cuerpo de hoy es un libro de historia de la consciencia de ayer. Si quieres saber cómo será el cuerpo del mañana, mira la mente de hoy porque es ahora cuando nuestra consciencia está imprimiendo el cuerpo de mañana. Así que si queremos medir la consciencia, podemos hacerlo midiendo el cuerpo de cierta manera, porque el cuerpo realmente es un eco de lo que era la consciencia. 

¿Y si tú eres una consciencia que gobierna tu cuerpo, por qué ese miedo a la muerte?  ¿Cómo podemos a través de nuestra consciencia eliminar ese miedo? Existe una solución sencilla y es la práctica de la meditación. 

¿Por qué? Porque el sello distintivo de la meditación es el cambio químico de tu cuerpo y con él, ocurre un evento que sucede siempre que nos establecemos en nosotros mismos. En ese momento estás consciente, pero tus pensamientos se evaporan por sí sólos por unos segundos. Esto es una experiencia revolucionaria porque normalmente cuando estamos conscientes nuestra mente está constantemente pensando. Por lo tanto, la práctica de la meditación nos permite crear espacios de silencio en donde nuestra fisiología logra estar equilibrada y sin estrés y por lo tanto todas nuestras ansiedades, miedos, temores o inseguridades van lentamente desapareciendo.

Qué mejor que recordar en estos tiempos de incertidumbre, cuando enfrentamos el COVID y sus consecuencias, que nuestra percepción de estos eventos es mutable en la medida en que tengamos una práctica que nos permita centrarnos y manejar más nuestros pensamientos y acciones de forma alineada con nuestro ser interior. Por ello mi invitación hoy y siempre es que me acompañes en este camino de transformación personal. Solo se requiere constancia y un deseo de practicar un método de meditación (como el de meditación Védica u otro que resuene contigo).

Es tiempo de cambiar y buscar el Amor en los tiempos del COVID.

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