Los Facilitadores No Hacemos Entretenimiento de Grupos
Raúl Aramayo
(Y si eso es lo que esperas, mejor contrata un animador de eventos)
Hay una idea ridícula que sigue rondando en algunas organizaciones y espacios de trabajo: que los facilitadores estamos ahí para “hacer más dinámicas”, “romper el hielo”, “mantener a la gente entretenida” y, básicamente, evitar que todos se duerman en reuniones interminables.
Nos piden que metamos "algo participativo" en eventos diseñados sin propósito, nos preguntan si podemos “hacer que la gente se involucre más” en procesos que nadie entiende, o esperan que con un par de juegos y post-its mágicamente las conversaciones se vuelvan productivas.
Pues bien, los facilitadores NO somos animadores de grupos. No estamos aquí para evitar silencios incómodos ni para que la gente se "divierta" mientras sigue haciendo exactamente lo mismo de siempre.
Si crees que la facilitación es solo para que la gente se sienta más cómoda, sigue leyendo. Porque facilitar no es solo hacer participar. Es acompañar transformaciones.
1. La Facilitación No es un Espectáculo Interactivo
Hay una gran diferencia entre un facilitador y un showman.
- Un showman se preocupa por captar la atención y entretener a la audiencia.
- Un facilitador se preocupa por sostener el proceso para que algo nuevo pueda emerger.
Si crees que un facilitador está ahí para que la gente “se enganche”, pero no te interesa cambiar nada del sistema en el que operas, entonces estás buscando un animador de eventos, no un facilitador.
Porque la facilitación real no consiste en hacer que la gente se sienta bien, sino en hacer que la gente piense diferente.
Si en el proceso los participantes se sienten incómodos, confusos o retados… perfecto. Eso significa que están moviéndose más allá de lo que ya conocen.
2. La Facilitación No es una Colección de Juegos Divertidos
Sí, hay herramientas participativas. Sí, hay dinámicas que pueden hacer que un proceso sea más interactivo. Pero la facilitación no se trata de llenar la agenda con juegos para que la gente “no se aburra”. Porque si solo estamos haciendo actividades para “mantener la energía alta”, estamos haciendo exactamente lo que hace la publicidad en redes sociales: captar la atención sin profundidad, sin transformación real.
3. La Facilitación No es “Hacer que Todos Hablen”
Otro mito: que el facilitador está ahí para que todos tengan “voz y voto”, para que haya equidad en la participación y nadie se sienta excluido.
Y sí, eso es importante. Pero también es importante recordar que:
- No todo el mundo tiene que hablar todo el tiempo.
- No todas las ideas tienen el mismo peso en una conversación.
- A veces, la mayor contribución de alguien es escuchar en profundidad antes de decir cualquier cosa.
El facilitador no está ahí para democratizar indiscriminadamente el tiempo de palabra, sino para que el diálogo se estructure de manera que produzca sentido, aprendizaje y nuevas posibilidades.
Si el objetivo fuera que todos hablaran igual, sin importar el contenido, entonces podríamos reemplazar la facilitación por un sorteo de micrófonos.
4. La Facilitación No es un Parche para Sistemas Disfuncionales
Muchas veces se nos llama cuando las cosas ya están mal. Cuando un equipo no se soporta, cuando hay una crisis de liderazgo, cuando la comunicación interna es un desastre o cuando se han intentado todas las soluciones menos cambiar realmente la manera en que trabajan juntos.
Y aquí viene el error: esperan que el facilitador arregle con una sesión lo que se ha dañado en años de malas prácticas, estructuras rígidas y relaciones de poder tóxicas.
Y, sorpresa: eso no funciona así.
- Si lo que quieres es una intervención superficial para “mejorar el ambiente de trabajo”, pero sin tocar las estructuras que generan los problemas…
- Si buscas que la gente “se sienta escuchada”, pero sin intención real de cambiar la forma en que se toman decisiones…
- Si piensas que una sesión de facilitación va a eliminar las tensiones en tu equipo sin hacer cambios en la cultura organizacional…
… entonces lo que necesitas no es un facilitador. Es un placebo.
5. La Facilitación No es Neutralidad Vacía
Otro mito: que los facilitadores no toman postura, que solo están ahí para “ayudar a que fluya la conversación” sin involucrarse en lo que se está discutiendo.
Falso.
El facilitador sí toma postura. No sobre quién tiene razón y quién no, sino sobre cómo se debe sostener el proceso para que el diálogo sea genuino, estructurado y productivo.
- Si hay personas dominando la conversación y otras silenciadas, el facilitador interviene.
- Si el proceso se convierte en una simple negociación sin exploración real, el facilitador lo redirige.
- Si lo que emerge es manipulación disfrazada de consenso, el facilitador lo pone sobre la mesa.
Porque facilitar no es simplemente dejar que todo fluya, sino crear las condiciones para que el proceso sea legítimo y efectivo.
Si lo que buscas es un facilitador que solo “acompañe” sin tocar nada… mejor usa un temporizador.
La Facilitación es una Disciplina, No un Show
La facilitación no está para entretener a nadie. Está para desafiar, estructurar, desbloquear y transformar procesos.
Si esperas que un facilitador convierta una reunión en un espacio más dinámico sin cambiar la lógica con la que tomas decisiones, estás perdiendo el tiempo.
Si solo buscas hacer más “participativos” los espacios, pero no quieres que emerjan ideas que cuestionen lo que ya haces, no necesitas un facilitador, necesitas un animador.
Pero si realmente buscas que las conversaciones tengan impacto, que las ideas sean desafiadas con apertura, que la inteligencia colectiva se active y que los procesos tengan dirección…
… entonces sí. Ahí es donde entra la facilitación real.
Sobre Facilitación Integral y diálogo
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